Crónica de la elección presidencial venezolana de 14 de abril de 2013 y sus incidencias (*) – Zaira Reverón E. i Adolfo Vargas C.

En la elección presidencial de 14 de abril de 2013, Nicolás Maduro, delfín de Hugo Chávez, es declarado ganador e investido como presidente de Venezuela con un estrecho margen de votos sobre el candidato de la oposición, Henrique Capriles. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no reconoce el triunfo solicitando un reconteo total de votos. Para entender las circunstancias e incidencias de esta elección, es necesario hacer una breve crónica de eventos electorales y políticos que son determinantes. Este proceso, como las caras de una misma moneda, da cuenta de la construcción de un Régimen Autoritario Electoral y de los errores y la persistencia de un segmento del país que no se somete. Están presentes dos identidades y al menos dos culturas políticas.

Como resultado de la práctica histórico-política a partir de la Constitución de 1961, se cristalizó un sistema electoral donde la representación proporcional jugaba un papel central. La asignación de escaños en los órganos legislativos por métodos que permitían el ingreso de las minorías fue un mecanismo político reconocido y valorado en la democracia venezolana.

Durante la década de los 80, se dio un amplio debate político e intelectual sobre la conveniencia de elegir a los representantes nominalmente, donde participó la sociedad civil. A finales de 1989, se estableció un sistema electoral de representación proporcional personalizada para los diputados al Congreso Nacional y a las asambleas legislativas basado en una distribución de 50% uninominal y 50% a partir de listas (Rachadell, 2007; Jiménez, 2011:4). La década de los noventa se caracteriza por una profunda crisis económica, una política más descentralizada, niveles de eficiencia político-administrativa diferenciados a lo largo del país y un considerable grado de aceptación de los gobiernos regionales y locales exitosos (Reverón, 2005). Esto ocurrió tardíamente, no sin sus detractores y bajo el influjo de un poder que se negaba a modernizarse y a ceder poder a los ciudadanos.

En 1998 Hugo Chávez llega al poder en un ambiente de creciente descontento político y económico y a la sombra de la antipolítica y desconfianza hacia los partidos políticos tradicionales. Sin embargo, estas elecciones se desarrollaron en un momento en el que la ciudadanía consolidaba una cultura electoral plural, ya desde las elecciones de 1993 la ciudadanía se movilizaba en los actos electorales por la defensa del voto, sin distingo de partido.

Chávez impulsa una Asamblea Nacional Constituyente-ANC, que redactará una nueva constitución e impondrá la reconstitución de poderes. Sin embargo, la elección de los delegados a la ANC fue una clara y evidente manifestación política de lo que sería la práctica de la Revolución Bolivariana en los siguientes años, la de un Régimen Autoritario Electoral (Kornblith, 2007:112-113). Chávez usó una estrategia de tarjetas preestructuradas “El Kino o Las Llaves de Chávez”, que indicaban a sus simpatizantes la forma de votar. Estas tarjetas eran diferentes para cada región, evitando el desperdicio de votos; y esto, combinado con un sistema mayoritario, generó que el 98% de los constituyentistas fueran de los candidatos de Chávez, desproporcionadamente a la votación real (Rachadell, 2010:132). En las “Mega Elecciones” del año 2000, Chávez-MVR (Movimiento Quinta República) obtiene el 59,76% de los votos. A nivel regional y municipal, Chávez y el MVR se imponen como la principal fuerza política del país; lo mismo ocurre en la Asamblea Nacional.

¿Cuáles fueron las razones por las cuales aquellos que votaron por Hugo Chávez en 1998 y/o el 2000 lo hicieron? Esta pregunta ha sido parte del debate político y el mismo Chávez insistía en su discurso político que el pueblo le dio el voto como parte de la lucha revolucionaria (Dávila, 2001:92) Sin embargo, las evidencias apuntan hacia una dirección diferente. Las consideraciones alrededor de este hecho son de primordial importancia para entender no sólo la polarización política, sino la oposición al proyecto hegemónico del Socialismo del Siglo XXI a través de los años. La política como resultado de un proyecto o de una propuesta, un gobierno eficiente, la libertad y la lucha contra la corrupción fueron las razones más importantes por las cuales las personas que votaron por Chávez, lo hicieron. Mientras que la puesta en práctica de una revolución, la construcción de una vía hacia el socialismo, la presencia de un gobierno fuerte y la posibilidad de un gobierno de militares están entre las razones menos importantes para los electores que votaron por él en 1998, y/o el 2000 (Vargas y Reverón, 2004:67-71).

En el 2003, Chávez dio inicio a la Misión Identidad, su objetivo fue dar documentos de identidad a aquellas personas nacidas en Venezuela o inmigrantes que cumplieran con lo estipulado en la legislación nacional. Este proceso no contó con ninguna fiscalización o control por algún tipo de organización independiente. El registro electoral en la elección de 1998 contó con 11.013.020 electores, en la elección del 2000 incrementó a 11.720.276 y en la elección del 2006 pasó a ser de 15.784.777. En los primeros años hubo innumerables denuncias dando fe de extranjeros que estaban obteniendo documentos de identidad sin cumplir con los requisitos de ley.

En agosto del 2003, las fuerzas de la oposición introducen ante el Consejo Nacional Electoral-CNE las firmas de los ciudadanos, recogidas para solicitar la realización de un referendo revocatorio del mandato presidencial de Chávez. Después de múltiples mecanismos que violentan el derecho de los firmantes, las firmas son aceptadas. El diputado Luis Tascón publica la lista y esta es usada a todo nivel de gobierno para penalizar a los firmantes. El 15 de agosto del 2004, Chávez gana el revocatorio, después de crear e impulsar diversas “Misiones” que transfieren beneficios a los sectores populares. En abril del 2005, Chávez exige enterrar esta lista (Da Corte, 2005).

En las elecciones de gobernadores, alcaldes y alcalde mayor de octubre del 2004 el MVR y Podemos (Por la Democracia Social) hacen uso de las “tarjetas morochas”, estrategia que les permite obtener un poder mayor y desproporcionado respecto a los votos obtenidos. Dicha estrategia consistió en crear partidos fantasmas que recibirán los votos nominales y el partido real los votos lista, conjuntamente con un procedimiento de asignación de escaños que no descuenta los diputados obtenidos nominalmente a los que se asignan por representación proporcional; Molina (2009) detalla el funcionamiento de las morochas. En esta elección el MVR y las fuerzas que apoyan a Chávez tienen éxito y salen fortalecidos.

En las elecciones parlamentarias de diciembre del 2005 las fuerzas políticas de oposición no participan, por considerar que el árbitro no garantizaba el secreto del voto. En esta elección y las consiguientes, la discusión sobre el uso de las máquinas “Capta Huella” juega un papel importante. Su presencia consiguió un efecto atemorizador en la ciudadanía, se temía que el gobierno pudiera usar las mismas para determinar por quien votó el elector; tal temor se mantiene hasta nuestros días.

El 2 de diciembre del 2007 se celebra el referendo constitucional de la propuesta del presidente Chávez de modificar 69 artículos de la Constitución de 1999 para darle forma constitucional al Socialismo del Siglo XXI. La reforma no fue aprobada por el 51,05% de los votantes. Con el alto mando militar a sus espaldas, Chávez acepta la derrota y repite su famosa frase del golpe fallido de febrero de 2002, “por ahora no pudimos”. A los pocos días, el gobierno despliega una campaña publicitaria con la consigna “Por ahora”, grandes vallas publicitarias fueron exhibidas en todo el país. Efectivamente en los años sucesivos parte de estas propuestas son aprobadas por vía legislativa como leyes. El 15 de febrero del 2009 se realiza un Referendo constitucional, con el objetivo de establecer la reelección indefinida, la cual no había sido aprobada en el intento de reforma del 2007; ahora ampliando esta reelección indefinida a gobernadores, alcaldes, diputados y cargos de elección popular. La opción aprobatoria logra 54,86%, el no obtiene el 45,13%.

El 26 de septiembre de 2010 se celebraron los sufragios legislativos para elegir los diputados de la Asamblea Nacional. La oposición cambia la estrategia y participa. Bajo la Ley Orgánica de Procesos Electorales del 2009, con un sistema proporcional personalizado, el CNE tiene amplias facultades para modificar las circunscripciones electorales y efectivamente lo hace (Jiménez, 2011:17). Los resultados de las elecciones son relativamente parejos pero existe una desproporción significativa en los escaños obtenidos por el sector del gobierno. El PSUV-PCV (Partido Socialista Unido de Venezuela-Partido Comunista de Venezuela) pierde la mayoría calificada pero mantiene la mayoría simple.

El 30 de junio de 2011 el Presidente Chávez informa desde Cuba que fue operado de un tumor cancerígeno y que debía someterse a tratamiento. Tres meses después, autoridades del CNE anuncian al país que las elecciones presidenciales para el período enero 2013 a enero 2019, que debían realizarse en diciembre de 2012 se adelantarían para efectuarse el 07 de octubre de 2012. Este cambio se realiza sin ofrecer justificación alguna a la ciudadanía. Ya todo el país sabía, de boca del propio Chávez que él sería el candidato a la presidencia por el PSUV. A través de mensajes vía Twitter, el propio mandatario comunicaba, esporádicamente, a sus seguidores alguna información sobre su estado de salud; asimismo corrían rumores, que se originaban en fuentes desconocidas, a través de las redes sociales. Las autoridades del Estado no ofrecieron información expresa, ni fidedigna, al respecto.

El 7 de octubre de 2012 se celebran las elecciones presidenciales. El presidente Chávez-PSUV, candidato del Gran Polo Patriótico, es reelecto con 7.444.082 de los votos (54,42%); mientras H. Capriles abanderado de la MUD consigue 6.151.544 (44,97%). Finalizada la contienda electoral se incrementan sus viajes a Cuba para chequeos de salud, sin embargo exiguos partes médicos fueron ofrecidos a la nación.

Finalmente, el 08 de diciembre, cuando al parecer su enfermedad es más crónica, el propio Chávez en cadena nacional de radio y televisión anuncia que regresaría a Cuba para continuar los tratamientos requeridos dado su estado de salud. Insiste que sería suplido en el cargo por el Vicepresidente Ejecutivo, N. Maduro, tal como lo ordena la Constitución Nacional, y de ser necesario hasta culminar el periodo de gobierno, el 10 de enero de 2013. Dispuso además, que en el caso de presentarse un motivo sobrevenido que obligara a convocar nuevas elecciones presidenciales, Maduro fuera el candidato que lo sucedería; en tal sentido pidió a sus partidarios que lo apoyaran. Se evidencia que Chávez y sus allegados omitieron la verdad sobre su salud para la elección de octubre.

Amanece el 10 de enero de 2013 y no se efectúa (según lo establecido) la toma de posesión del presidente reelecto; pues aun se encuentra en Cuba. En general al país no se le brinda mayor información al respecto, solo breves comunicados de parte del Ministro de Comunicación e Información anunciando que el Presidente Chávez va mejorando y algunos rumores corren a través de las redes sociales que advierten lo contrario. Líderes de la oposición exigen sincerar ante el país la situación sobre el estado de salud del presidente electo y aplicar el artículo 233 de la Constitución Nacional Bolivariana de 1999, que ordena: “Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo (…) antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente (…), se encargará de la Presidencia de la República el Presidente (…) de la Asamblea Nacional.” Obviando este mandato y apoyado por los Poderes Públicos, Maduro, Vicepresidente Ejecutivo, continúa encargado de la Presidencia de la República, sin fecha límite a su mandato. La oposición exigía la necesidad de poner en derecho tal situación.

El 5 de marzo del corriente año el Vicepresidente Maduro anuncia en cadena nacional de radio y televisión el fallecimiento de H. Chávez, reelecto Presidente de la República, pero no había podido ser juramentado como tal. Después de reclamos de la sociedad civil y de los partidos políticos de la oposición solicitando sincerar la situación política y administrativa del estado venezolano y de autoridades actuando fuera de lo señalado en el texto constitucional, dando largas para el establecimiento de fecha para las elecciones del nuevo presidente de la República; el 09 de marzo, el CNE anuncia que el 14 de abril se realizarían elecciones nacionales para escoger al nuevo Presidente de la República. Respetando la petición del fallecido Chávez, Maduro “el abanderado de Chávez” corre como candidato presidencial del PSUV. El candidato de la MUD fue H. Capriles.

El resultado de la elección del 14 de abril dado a conocer por el CNE fue bastante cerrado; Maduro obtiene 7.505.338 votos (50,66%), mientras que H. Capriles consigue 7.270.403 (49,07%). Uno de los rectores del órgano comicial, Vicente Díaz, solicita la auditoria al 100% de las mesas. Al estrecho margen electoral se suma la cantidad de incidencias de delitos electorales cometidos durante la jornada de votación, formalizadas por electores en general y por los representantes de la MUD ante el CNE. H. Capriles y la MUD por su parte desconocieron el resultado; en tal sentido demandan un reconteo total.

Los electores que apoyaron a la oposición, de manera progresiva, comienzan a realizar concentraciones y protestas. La MUD solicita al CNE se posponga la proclamación, que efectivamente se realiza el 15 de abril. Consecutivamente, la toma de posesión ante la Asamblea Nacional es realizada el 19 de abril, sin la presencia de los diputados de la oposición. Las denuncias consignadas por la MUD contemplan: votos coaccionados o voto asistido de personas que no lo necesitaban, prohibición de entrada de testigos a los escrutinios, testigos forzados a retirarse de las mesas, papeletas botadas, cédulas falsas, inconsistencias numéricas en la auditoría que afecta un conjunto de mesas que agrupan más de 4 millones de votos, reaperturas y cierres tardíos de mesas de votación para favorecer al candidato del gobierno, amedrentamiento y violencia, máquinas dañadas, propaganda y proselitismo durante la votación, detenciones y abusos de ciudadanos que no violaban la ley (Poliszuk, 2013). El CNE acepta realizar una auditoría de una fracción importante de las mesas faltantes por auditar, esta decisión es aceptada por la oposición.

El sistema electoral venezolano hace aguas como resultado de su parcialidad evidente. El mandato constitucional (de una constitución confeccionada casi a la medida), que establece la representación proporcional e igual peso e importancia del voto de cada ciudadano, efectivamente es violentado en la puesta en práctica del sistema electoral. Los recursos del Estado son en la práctica los recursos de la Revolución, las autoridades máximas de los poderes públicos de manera explícita han declarado que los poderes deben estar alineados con la revolución. Los altos mandos de la Fuerza Armada declaran con orgullo y públicamente su filiación política y llaman a votar por la revolución. Atemorizar al elector es parte velada del procedimiento electoral y amenazar al adversario se hace cotidiano. La historia juzgará sobre si, en esta década, se construyó un Régimen Autoritario Electoral. Esta crónica da cuenta de una nación que se debate entre el autoritarismo y la democracia; una oposición democrática que heredó los errores de la democracia de 1958-1998. El más grave error es no haber resuelto el flagelo de la pobreza; así como ha construido los suyos propios. Esta oposición se sustenta en un segmento de la población que sobrevive pero no se somete al autoritarismo.

¿Qué podemos esperar en el futuro? Es imposible predecir si el CNE permitirá las auditorías con la amplitud y precisión exigida por la MUD y en que desembocará este proceso de no reconocimiento por parte de la MUD. La MUD pareciera haber entendido que la solución a la crisis política y social venezolana NO tiene atajos, habrá que esperar para observar su capacidad para traducir este hecho en una política factible de sobrevivencia a la lucha política y crear una democracia legítima y estable. El país cambió el 14 de abril, así como es imposible un retorno a la Venezuela del Pacto de Punto Fijo, también no parece probable que el proyecto hegemónico impulsado por Chávez pueda imponerse definitivamente. El liderazgo de la MUD y la cultura de preferencia democrática de la población que lo sustenta, sólo podrán ser aplacados con una postura represiva más frontal y abierta, (y una postura de este tipo, tarde o temprano debilitará las bases de apoyo de la Revolución Bolivariana) o con mucho pero mucho dinero, más del que ya se ha gastado en sustentar el Socialismo del Siglo XXI. ¿Estaremos observando los límites del Autoritarismo Electoral?

Ph. D Zaira Reverón E.
Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Simón Bolívar

Ph. D Adolfo Vargas C.
Departamento de Ciencias Económica y Administrativas de la Universidad Simón Bolívar

(*) En el momento que se escribe esta crónica, 19 al 22 de abril de 2013, la página de CNE no está disponible y es imposible acceder a la fuente primaria de los datos. Por este motivo, hemos recurrido a diversas fuentes de noticias que publicaron datos para el momento que ocurrieron los procesos que se señalan. Es probable que existan inconsistencias con los datos oficiales.

Referencias:

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