Mamadou no pudo cruzar: dinámicas de control policial y retorno en la frontera catalana – Iker Barbero
Profesor agregado del Departamento de Derecho Administrativo, Constitucional y Filosofía del Derecho de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea

Pas fronterer de la Jonquera a l’autopista AP7. Autoria: dvanzuijlekom, amb llicència CC BY-SA 2.0

El 18 de agosto del 2021, Mamadou, un muchacho maliense, llegaba a la estación de Irun procedente de Barcelona. Dejó sorprendidas a las voluntarias de la red de acogida Irungo Harrera Sarea cuando les dijo que el motivo de su viaje era cruzar a Francia, sobre todo, después de haber estado en Barcelona, tan cerca de la frontera (por la parte oriental). Ya con más confianza, nos explicó que, si bien había salido de Barcelona en un autobús con destino a Toulouse, en un peaje de la autopista francesa (A9, Le Boulou-Perpignan probablemente), la PAF (Police aux Frontières) les detuvo por no tener la documentación en regla. Un agente les entregó un papel que apenas comprendió, un arrêté prefectoral de réadmission fechado el 16 de agosto. Contó que después les trasladaron a la comisaría de Policía Nacional de La Jonquera. Allí, Mamadou les enseñó los “papeles de la devolución y de Accem” y tras unas comprobaciones, le dejaron libre. Tuvo que volver a Barcelona donde alguien le dijo que podía intentarlo por Irun.

  El hecho de que Mamadou viniera hasta Irun para intentar cruzar de nuevo la frontera era una incógnita (y nos planteó el reto de despejarla). Dicho con otras palabras, ¿por qué estando Mamadou ya en una frontera tuvo que ir hasta otra situada a cientos de kilómetros?

Cuando contactamos con Mamadou, estábamos haciendo un estudio sobre migrantes en tránsito por el País Vasco (TRANSITEUS EHU US19/08), donde analizábamos tanto el marco regulatorio del restablecimiento de controles fronterizos internos en Francia, los tipos de devoluciones que se producían por parte de la PAF, así como las distintas dinámicas y experiencias de acogida que se han puesto en marcha por parte de las instituciones estatal y autonómica vasca (a través de la Cruz Roja principalmente) y por parte de la Red de Acogida de Irun / Irungo Harrera Sarea y otros colectivos.[i] Sabíamos que la frontera catalana era cuantitativamente más importante, o al menos más conocida, que la frontera vasca. Por eso, el hecho de que Mamadou viniera hasta Irun para intentar cruzar de nuevo la frontera era una incógnita (y nos planteó el reto de despejarla). Dicho con otras palabras, ¿por qué estando Mamadou ya en una frontera tuvo que ir hasta otra situada a cientos de kilómetros? ¿Qué tipo de controles había que lo detuvieran, no en la misma frontera, impidiéndole el paso, si no ya casi en Perpiñán, a 30 kilómetros de la frontera? ¿Por qué no siguió intentándolo? En este blog vamos a dar algunas claves sobre la frontera pirenaica oriental (la frontera catalana), su historia, su regulación jurídica actual, los dispositivos de control de frontera y los mecanismos de defensa y acogida que disponen los migrantes en tránsito.

Debemos remontarnos al 7 de noviembre de 1659 cuando, a través del Tratado de los Pirineos, se delimita la frontera jurisdiccional entre España y Francia. A ese tratado debemos añadirle los posteriores tratados de límites de Baiona (1856-1866),[ii] y numerosos canjes de notas, que acabaron de concretar la configuración actual. Desde entonces, las distintas regiones situadas a ambos lados de la línea han sido escenario de enfrentamientos bélicos y disputas vecinales (musulmanes, clanes feudales, bandolerismo…), pero también acuerdos locales y relaciones de amistad o familiares gracias a los pasos de montaña o valles de comunicación trasnacional. Estudios como los de Joan Capdevila, Oscar Jané, Montserrat Hosta o Ariela House dan cuenta de cómo a través de esos caminos se producían frecuentes cruces fronterizos, a veces a través de las garitas establecidas al respecto; pero otras veces, esas garitas eran sorteadas clandestinamente para evitar las aduanas o los requerimientos de documentación por carabineros de la Guardia Civil. La documentación analizada por estas historiadoras nos habla de desertores de la Primera Guerra Mundial, milicianos republicanos y soldados franquistas peleándose por el control de la frontera; personalidades como el presidente de la Generalitat Lluís Companys, el lehendakari vasco José Antonio Aguirre o el presidente de la República, Manuel Azaña, cruzando la frontera por la Vajol; exiliados judíos y de izquierdas (como Walter Benjamin) escapando del nazismo (gracias a gente como Lisa Fittko); contrabandistas que hacían de la autarquía franquista un negocio transportando productos codiciados de un lado a otro, o estudiantes y jóvenes catalanes (y vascos) que protagonizaron acciones de resistencia en el tardofranquismo. Precisamente, la obra de José Manuel Castells de 1974 nos enseñó el tan relevante papel que jugó el pasaporte en esta fase de incipiente apertura al turismo, pero con un régimen dictatorial aún reticente en lo que a libertades políticas y civiles se refería.

  Es con la transición, y la consecuente adhesión del Estado español a las Comunidades Europeas y la liberalización de los mercados (el 12 de junio de 1985), que se produce una gran transformación económica y social de localidades fronterizas como La Jonquera o Portbou, dedicadas plenamente a las cuestiones aduaneras.

Es con la transición, y la consecuente adhesión del Estado español a las Comunidades Europeas y la liberalización de los mercados (el 12 de junio de 1985), que se produce una gran transformación económica y social de localidades fronterizas como La Jonquera o Portbou, dedicadas plenamente a las cuestiones aduaneras. Sus cientos de oficinas públicas, despachos privados y agentes aduaneros decaen de un día para otro. La solución a este desastre económico fue una oportunidad para el establecimiento de grandes tiendas de tabaco y alcohol (¡y prostitución!, nos recuerda Sanguin) principalmente, que se beneficiaban de la eliminación de los antiguos impuestos, tan atractiva para los consumidores franceses.

En paralelo, como bien ha dado cuenta de ello Olesti o Illamola, el desarrollo del acervo Schengen (1985) y del Espacio de libertad, seguridad y justicia de la Unión Europea, también impactaron en la región, en la medida que supusieron, por un lado, la paulatina eliminación de las infraestructuras yuxtapuestas del control fronterizo y, por otro lado, la implementación de estrategias estatales de cooperación policial como lo son los Centros de Coordinación Policial y Aduanera, estando uno de ellos ubicado en el pueblo de Le Perthus y otro en Les, y al que con el tiempo han podido incorporarse también los Mossos d’Esquadra.

  Es habitual ver policías francesas tanto en el peaje de Le Boulou, en la estación de tren de Cerbère, como en las carreteras secundarias, dando el alto (discriminatoriamente) a toda aquella persona que tenga perfil fenotípico africano (o “migrante extranjero” en un sentido más amplio).

Si bien es cierto que cada vez son menos los edificios, garitas y barreras fronterizas en las carreteras catalanas (el ubicado en la autopista AP-7 fue eliminado en 2021, pero aún quedan las garitas en Le Perthus y Les, por ejemplo), con motivo del restablecimiento de controles fronterizos decretado en 2015, en virtud del artículo 25 y siguientes del Código de fronteras Schengen, y prorrogados reiteradamente hasta la actualidad, es habitual ver policías francesas (PAF, gendarmería, reservistas o VigiPirate…) tanto en el peaje de Le Boulou, en la estación de tren de Cerbère, como en las carreteras secundarias, dando el alto (discriminatoriamente) a toda aquella persona que tenga perfil fenotípico africano (o “migrante extranjero” en un sentido más amplio). Estas personas detenidas son retornadas al otro lado de la frontera, algunas sin formalidad alguna en virtud del acuerdo bilateral de admisión del 2002 (o Acuerdo de Málaga), otras siguiendo la fórmula francesa de refus d’entrée o incluso por la vía de hecho al obligarlas a tomar de nuevo el transporte público de regreso al otro lado de la frontera.

Estos miles de devoluciones producidas cada año tienen un reflejo tanto en las comisarías de Policía Nacional encargadas de recepcionar las personas devueltas por el acuerdo de readmisión en incoar el correspondiente procedimiento sancionatorio,[iii] como en los turnos de asistencia letrada en extranjería mayoritariamente del Colegio de Abogacía de Figueres, aunque también en el de Girona. Se trata de una encomiable labor la que realizan esos abogados y abogadas de frontera, que además de tener que lidiar a menudo con situaciones de detención kafkianas, expedientes jurídicamente incomprensibles y apremiantes procedimientos, también tienen que recorrer cientos de kilómetros para hacer durante las guardias las asistencias letradas a las que tienen derecho las personas migrantes. De las 1.655 asistencias que realizó el turno de extranjería de Figueres en 2021, 1.197 fueron en la comisaría de La Jonquera, 386 en Portbou y 72 en la zona urbana de Figueres.

Si bien estamos hablando de un número altísimo de personas que son retornadas, es llamativo que no haya grandes dispositivos de acogida, como el que por ejemplo hay en Irun, con capacidad para 150 personas. Pese a la gran labor que realizan las personas voluntarias (y asalariadas) de entidades ubicadas en la zona como son Cruz Roja, Cáritas, o Asti 66 y la Cimade, se trata de una acogida insuficiente para cubrir las numerosas situaciones de auténtica vulnerabilidad derivadas del sistema de control fronterizo y devolución. Además, al tratarse de localidades centradas en el ocio transfronterizo y el turismo estival de temporada, apenas hay un tejido social y ciudadano fuerte, que complemente la débil acogida institucional. Por no hablar del clima de extrema derecha política e institucional en las localidades del departamento francés de los Pirineos orientales.

  La frontera catalana, a diferencia de la vasca, tiene la peculiaridad de ser un lugar al que las personas migrantes en tránsito llegan mayoritariamente después de ser detenidas y retornadas por la policía francesa.

En definitiva, la frontera catalana, a diferencia de la vasca, tiene la peculiaridad de ser un lugar al que las personas migrantes en tránsito llegan mayoritariamente después de ser detenidas y retornadas por la policía francesa. Pocos son los que llegan expresamente a La Jonquera para cruzar en sucesivos intentos hasta llegar a Perpiñán, Toulouse o París. Ni la orografía ni los “deslocalizados” dispositivos de control policial lo permiten.

El artículo al que hace referencia esta entrada del blog no es sino una primera y humilde aproximación a un territorio hasta ahora inexplorado desde el punto de vista académico. Es necesario continuar observando las dinámicas de control y de devolución que suceden en los puestos fronterizos de La Jonquera/Le Perthus y Portbou/Cerbère principalmente, pero también en otras carreteras secundarias donde las devoluciones sin procedimiento alguno pueden ser también frecuentes. Asimismo, conviene ahondar en la labor que realizan los turnos de oficio, principalmente el de Figueres, con el fin de reforzar este servicio público, tan imprescindible en velar por la garantía y el cumplimiento de los derechos fundamentales de las personas migrantes en tránsito. La asistencia letrada también es acogida. Una acogida digna en territorio de frontera, como es la frontera catalana, que pasa por la complementariedad de las instituciones, las organizaciones humanitarias y el fortalecimiento de la sociedad civil organizada. Finalmente, es admirable el esfuerzo institucional y ciudadano por preservar la memoria histórica de esta región. Tal vez sea esta “nueva” realidad del tránsito migrante una oportunidad para analizar el éxodo actual y recopilar testimonios, vivencias y, por qué no, objetos y documentos, con el fin de hacer un ejercicio de memoria migrante (y de la solidaridad generada a su alrededor) para que las generaciones futuras aprecien la libertad de moverse libremente.

Iker Barbero
Profesor agregado del Departamento de Derecho Administrativo, Constitucional y Filosofía del Derecho de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea

Este apunte es una reseña del artículo Arquitectura jurídica, procedimientos de retorno y derechos fundamentales en la frontera pirenaica oriental publicado por el mismo autor en el núm. 66 de la Revista Catalana de Dret Públic (junio 2023).


[i] Ver Barbero, Iker (ed.). (2022). El tránsito de personas migrantes desde la perspectiva de los derechos y la acogida digna. Tirant lo Blanch.

[ii] Gipuzkoa y Navarra (1856), Huesca y Lleida (1862) y Girona (1866).

[iii] 1.407 detenciones realizadas por comisarías y unidades ubicadas en la zona pirenaica de Cataluña en el 2021, lo que representa en torno a un 54,8 % del total de detenciones (2.565) de toda Cataluña (elaboración propia a partir del informe de 2021 del Mecanismo para la Prevención de la Tortura / Defensor del Pueblo).

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