
1. Introducción
En España, cuatro de cada diez mujeres afirman que han sufrido violencia obstétrica durante el embarazo, el parto o el posparto.[1] La prevalencia de violencia obstétrica percibida durante el parto es alta, dos de cada tres mujeres, destacando especialmente la violencia física.[2]
En Cataluña, desde el año 2022, el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) da seguimiento a las reclamaciones vinculadas a la violencia obstétrica y la atención sexual y reproductiva en los centros del sistema sanitario público; hasta el 2024 se han recibido un total de 333 quejas en este ámbito. De acuerdo con los últimos resultados, se identifica que las reclamaciones se refieren a la falta de información (24 %), o bien están relacionadas con la atención durante el embarazo y el parto (20 %).[3] La evidencia científica muestra el impacto de la violencia obstétrica en la salud mental. Se identifica, así, una mayor probabilidad de sufrir depresión posparto y riesgo de suicidio en las mujeres que han recibido un trato inadecuado durante el parto.[4]Llegeix més »

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